Canción de Navidad

Un muñeco de nieve inflable en La Habana durante la temporada navideña de 2024. Foto: Otmaro Rodríguez.

Silvio Rodríguez

El fin de año huele a compras,

enhorabuenas y postales

con votos de renovación.

Y yo, que sé del otro mundo

que pide vida en los portales,

me doy a hacer una canción.

La gente luce estar de acuerdo,

maravillosamente todo

parece afín al celebrar.

Unos festejan sus millones,

otros, la camisita limpia,

y hay quien no sabe qué es brindar.

Mi canción no es del cielo,

las estrellas, la luna,

porque a ti te la entrego,

que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo

de quien pueda escucharla,

porque a veces el sordo

lleva más para amarla.

Tener no es signo de malvado

y no tener tampoco es prueba

de que acompañe la virtud.

Pero el que nace bien parado,

en procurarse lo que anhela

no tiene que invertir salud.

Por eso canto a quien no escucha,

a quien no dejan escucharme,

a quien ya nunca me escuchó,

al que en su cotidiana lucha

me da razones para amarle,

a aquel que nadie le cantó.

Mi canción no es del cielo,

las estrellas, la luna,

porque a ti te la entrego,

que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo

de quien pueda escucharla,

porque a veces el sordo

lleva más para amarla.

(diciembre de 1988)

(Tomado de Segunda Cita)

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