Macondo y el tiempo perdido

Félix López/Andalucía

Macondo y yo somos contemporáneos. Solo por eso asumí el reto de sentarme ante la versión Netflix de Cien años de soledad. La crítica (la visceral y la “especializada”) casi desaconseja la experiencia. Para mí valió la pena. Esperaba poco y recibi algunas emociones, sobre todo en las más logradas escenas que coquetearon con el realismo mágico.

Gabriel García Márquez se negó en vida a que su obra cumbre pasara por el prisma del cine. Temía, como ha ocurrido muchas veces, que se desdibujara la magia de la novela y los espectadores no encontrarán el hechizo y la atmósfera en la que aún viven sus personajes de papel. Pero él mismo, a través del astuto Melquíades, fue un visionario: “La ciencia ha eliminado las distancias. Dentro de poco el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa”. Ahora, millones de personas tienen una propuesta visual (otra de muchas) del mundo creada por el Gabo.

No creo que la serie de Netflix erosione en lo más mínimo la idea que los lectores de Cien años de soledad tenemos de Macondo, de la estirpe Buendía y de la magia hermosa, absurda y terrible que envuelve a nuestros pueblos. Laura Mora y Alex García se la han jugado en una aventura difícil, porque Cien años de soledad no es cualquier cosa. Asumieron el riesgo de ejercer su opinión artística y nos dejaron una recreación muy latinoamericana de un universo que ha marcado a generaciones de lectores en casi todos los idiomas.

Tengo la seguridad de que en mi tercera lectura de Cien años de soledad encontraré cosas nuevas, viviré otra experiencia y aprenderé alguna otra lección de Úrsula o Aureliano. El Gabo logró que miráramos al Macondo que cada uno de nosotros tiene cerca. Solo un alquimista puede mezclar en una obra la existencia de muchísimos pueblos, con sus últimas, evoluciones y desgracias. Cien años de soledad de Netflix, al menos, rescata esa idea del Gabo tan vigente en la realidad de nuestros países: “Lo que más duele, es tanto tiempo que perdimos”.

(Tomado del Facebook del autor)

Deja un comentario