Cuba cierra 2024 envuelta en muchas sombras y pocas luces

Manuel Juan Somoza /La Habana

Un equilibrio milimétrico entre “resultados discretos” e intenciones por cumplir caracterizó los discursos de todos los dirigentes cubanos que durante dos días evaluaron en la Asamblea Nacional el estado de la economía del país.

El titular del ramo, Joaquín Alonso Vázquez, había adelantado antes de esa sesión del parlamento que la economía volvería a decrecer en 2024 -por segundo año consecutivo- y auguró un aumento “en el entorno del uno por ciento” en el año por venir.

Economistas estiman que sería necesario “un crecimiento sostenido del cinco por ciento anual” a fin de reanimar la actividad económica.

En tanto, el primer ministro Manuel Marrero admitió ante el plenario que si bien el plan del gobierno para reimpulsar la economía “muestra resultados, tenemos la insatisfacción de que no se ha avanzado lo necesario, sobre todo en aquellas cuestiones que demanda nuestro pueblo”.

Algunos resultados y aspiraciones

Y así, en medio de ese equilibrio retórico, se ponderó una “reducción sustancial” del déficit presupuestario, se anunció sin dar detalles la intervención del estado en el mercado de divisas fuertes -dominado por el mercado informal-y un aumento de salarios a lo trabajadores del sector electro-energético.

Incluso hasta se anunció un “esquema de autofinanciamiento” del deteriorado sistema nacional de salud pública, al cual han renunciado en busca de mejor suerte unos 30 mil médicos y otros especialistas, sector que mediante la exportación de servicios es además una de las pocas fuentes que este año ingresaron dinero fuerte a la isla.

Según informes oficiales, en virtud de nuevas medidas fiscales, dirigidas sobre todo al sector privado, se recaudaron también millones de pesos y miles de dólares por obra de la “dolarización parcial de la economía”.

Sanciones de EU y errores internos

Hubo asimismo consenso en que “la guerra económica de Estados Unidos”, reforzada hasta límites inusitados desde la anterior administración de Donald Trump, es la “causa principal” de la crisis que vive Cuba desde hace más de tres años.

“El 2025 puede ser un año de mayores desafíos. Es de esperar más bloqueo recrudecido y más sanciones, y con ello más ataques de los enemigos que utilizando las redes sociales instan a fragmentar la unidad”, advirtió el primer ministro.

En ese contexto, también se afirmó que “el aprendizaje de los errores cometidos, las experiencias adquiridas y la implementación de las medidas aprobadas en las proyecciones de gobierno, nos ponen en condiciones de pasar a una etapa con mayores resultados e impactos favorables en la población “

En tanto, la perspectiva más clara y posible, de cumplirse el cronograma establecido, parece radicar en la revitalización del sistema electro-energético nacional a partir de inversiones en energías renovables, que garantizarían tener ese servicio de día a partir del segundo semestre de 2025 y decirle adiós a los apagones constantes en el transcurso de 2026

¿Y qué se dice en la calle?

En paralelo, en las calles también se comenta el resultado de las sesiones del parlamento, pero desde una realidad distinta.

Los precios se mantienen por las nubes, sigue el desabastecimiento de alimentos y medicinas, las largas filas de automovilistas para comprar gasolina o diésel -con precios varias veces multiplicado por el plan gubernamental- y no alcanzan ni las esperanzas de un cambio para bien a corto plazo.

“Nuestros dirigentes mantienen la mala política de sí, pero no”, escuché decir en ese escenario.

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