Pedro Monreal
La mesa redonda del lunes 9 de diciembre fue una confirmación adelantada de la intrascendencia que tendrá el próximo Pleno del Comité Central del PCC para la gestión efectiva de la profunda crisis económica, social y moral del país
Los ponentes en la mesa redonda corroboraron la ausencia de autocrítica partidista respecto a causas esenciales del fracaso de la política económica. Rehuyeron el concepto de crisis y lo endulzaron con el anodino término de “difíciles circunstancias económicas y sociales”
Con un diagnóstico erróneo, más por sectarismo político que por incompetencia técnica, las “proyecciones” gubernamentales -entelequia con la que se ha reemplazado el concepto de programa económico- nunca serán capaces de llegar a buen puerto.
Un partido que promueve políticas económicas que resultan en una compresión tan brutal de la remuneración del trabajo como la que ocurre en Cuba no puede ser considerado como partido político gestor de una transformación a favor del bienestar popular

Al mantenerse esencialmente un esquema de planificación centralizada, con tibias reformas que no rebasan el formato básico de las reformas “socialistas” de mediados de los 60s, las “proyecciones” del gobierno cubano son inefectivas para el desarrollo.
Ninguna reforma económica emprendida por partidos comunistas en el poder en la URSS y Europa en los 80s fue exitosa porque esencialmente mantuvieron la planificación centralizada. La “conceptualización” y las “proyecciones” en Cuba apuntan a reproducir ese tipo de fracaso.
Las “proyecciones” oficiales en Cuba encajan en el patrón de las fallidas reformas económicas “socialistas” de los 80s. La reforma económica es un proceso político y evitar esa trayectoria requeriría decisiones políticas que no parecen interesar al Partido Comunista de Cuba.
(Tomado de la cuenta X del autor)


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